SEIS PASOS QUE DETERMINAN TU DESTINO

Ojo a esto…

Todos somos muy parecidos y, a la vez, muy diferentes. Considero que gran parte de ello depende de varios pasos que se conectan entre sí en forma de cadena, donde cada uno influye en el siguiente.

A continuación, cuento algo que puede ser de vital importancia en tu vida:
cómo, partiendo de una creencia, puedes tener un resultado u otro.

Lo voy a hacer contándote una historia y, después de ello, analizaré SEIS pasos que tienen un impacto directo en el resultado…

Aquí va.

Gema, mamá de dos críos, con un buen cargo en una multinacional.
En su cara, una sonrisa permanente.
Trabajadora ejemplar. Madre ejemplar. “Todo” ejemplar.

Llegó el día de una reunión importante, tanto para la empresa como para ella. No había nada escrito, pero algo le decía que estaba en juego su ascenso.
Podía dejar a los críos con sus padres, pero decide madrugar más. Piensa:

— “Yo puedo hacerlo sola perfectamente.”
— “No necesito ayuda.”

Así lo hizo.
Día frío y lluvioso, previo a las fiestas navideñas. Conduce su coche, atascado en la carretera que da acceso a la calle de la guardería.
Sus bebés gemelos, en la parte de atrás.

Grita:
— “¡Joder!”
— “No puedo llegar tarde.”
— “Mi jefe no va a confiar nunca más en mí.”

Pero los coches no avanzaban.
Mira varios metros hacia adelante.
Justo un camión de la basura encajonado entre dos coches.
Se escucha a los de la limpieza:

— “¡Por aquí es imposible pasar!”

Desconcierto de todos.
Pitidos que revientan los decibelios.
Y los críos empiezan a llorar desconsoladamente.

Gema mira a un lado: coches.
Al otro: coches.
Imposible dar marcha atrás. Está encerrada.

Un intenso calor sube por su cuerpo.
Dolor de cabeza a la altura de los ojos.
La ansiedad le come por dentro.

Cada llanto de los bebés se clava, en forma de pinchazos, en el pecho, con el corazón golpeando: “pom… pom… pom”.
Sus pensamientos la acorralan:

— “Soy lo peor.”
— “¿Cómo puedo llegar tarde el día más importante?”
— “Soy una fracasada.”

Por fin pudo llegar a la guardería, donde deja a los bebés con un llanto inconsolable. Aunque, por un momento, parecen calmarse.
Por fin respira. Siente algo de consuelo.

Acto seguido, se dirige a su trabajo.
Parece que la intensidad del calor en su cuerpo disminuye.
Abre las ventanas y nota el aire fresco que le acaricia la cara.

Llega al parking, se baja y se dirige a las oficinas.
De camino, se encuentra con una compañera de otro departamento.

— “¿Qué tal, Gema?”
— “Mal, no llego a tiempo a la reunión. Mi jefe me va a matar.”

Llega al ascensor justo cuando las puertas se cierran en sus narices.
La impotencia le hace dar una patada a la puerta.

Sube por las escaleras, de dos en dos, hasta el segundo piso.
Cada pisada es una bocanada de aire saliendo de sus pulmones.

Por fin llega a la sala de reuniones.
“Buff…”

Aún no ha entrado nadie.

Respira agitada y piensa:
“Menos mal… mi jefe me hubiera echado.”

Justo después llega la secretaria:

— “Se retrasa la reunión 15 minutos. El jefe está en un atasco. Podéis aprovechar para tomar un café o echar un cigarro.”

Gema elige lo primero.
Ante su cara de fatiga, una de sus compañeras le ofrece subirle un café.

— “No, yo puedo bajar ahora, gracias.”

Coge un poco de aire y baja a la primera planta, esta vez en ascensor, más relajada.
Llega a la máquina de café.
Echa una moneda de 50 céntimos y elige un “solo largo”.

Mientras espera:
Su corazón late más relajado.
Su respiración ya no está tan agitada.
Todo vuelve, poco a poco, a la normalidad.

Piensa:
“Bueno, al final no ha sido para tanto. He podido llegar a tiempo.”

El café está listo.
Sale humo y un olor a “solo” intenso.
El vaso calentito entre sus manos.
Todo vuelve a la normalidad.
Por fin puede respirar tranquila.
Tiene unos minutos para disfrutar del café, cuando…

…se desploma.

A veces no es la vida la que nos derrumba, sino las historias que nos contamos.
Este relato contiene seis pasos clave.
Todo empieza con unas creencias y termina con un resultado.

Próximamente desarrollaré los seis pasos de esta historia y su impacto en la vida de Gema, la tuya, la mía o la de cualquiera.
No los publicaré en abierto.
Los enviaré únicamente a la lista de suscripción.
Es gratuito.

Seguimos…

Comentarios

Deja un comentario