Ojo a esto.
Esta historia puede escocer un poco, pero no hay vuelta atrás: ya está escrita.
Desde el domingo estuvo a punto de salir, pero, como sabes, decidí darle salida a otra.
Estás a tiempo de no leerla.
Puedes parar aquí y a otra cosa. No pasa nada.
Si decides hacerlo, es…
Justo AQUÍ:
Mañanas de invierno. Salir de las sábanas es incómodo.
Me levanto pronto, tiro de la alarma del reloj. Vibra, no suena, para evitar molestar a los demás.
Técnica de buzo para saltar al mar. Igual, pero desde la cama. Sin pensarlo.
¿Qué ocurre si te lo piensas?
Arañas diez minutos.
¿Qué ocurre si arañas diez minutos?
¡Nunca unos minutos fueron tan caros!
… Mañana atropellada. Más tráfico, más coches, más gente y niveles de estrés por las nubes.
Sigo…
Hago mi desayuno, el de mi cría, me visto, la visto y al curro. No sin hacer antes una parada.
¿Dónde? En el cole.
La guerra.
Coches: no en doble…, en tercera fila.
Durante el trayecto todo se repite.
Mismo vecino en el ascensor, mismo coche en la rotonda, el camión de la basura corta la calle.
Misma mujer sacando al perro, mientras se clava un pitillo entre pecho y espalda.
No sé si es peor fumar o quedarte helado.
Describo tal cual:
Brazos cruzados, tiritando, sujetando el piti con una de sus manos y la correa kilométrica del perro con la otra, mientras el animal hace sus cosas.
Siempre he pensado:
“¿A esas horas, si le das a elegir, el perro se quedaría en casa, arropado?”.
Tuve una perrilla de crío y cuando le tocaba salir con frío, te miraba como diciendo::: “Sal tú”.
¿Y si en este caso es el perro el que saca al dueño a fumar?
Ni idea.
Sigo…
Dejo a mi hija, besito, un “te quiero” y seguimos.
Bueno, no seguimos.
Paro aquí…
Antes de arrancar: importante.
Cojo el móvil, pongo un podcast. El que toque. Y de camino escucho lo que yo quiero, lo que yo elijo.
Sí, eso es. Cero posibilidades de que ninguna emisora me envenene. O lo intente.
¿Desinformado?
No lo creo. Siempre alguien te cuenta los dramas.
“¿Quizás el cuentadramas?”.
Así que vídeo que sume…
Decisión de uno mismo: elegir tiempo que sume al 20 %. Ya sabes: el que impulsa el 80 % restante.
Gafas de sol, autovía y camino al curro.
Aparco y llego. Y al primer compi con el que me cruzo, le saludo.
Suelo preguntar: “¿Qué tal vas?”.
Sí, creo que conecta con la gente. Es potente utilizar una pregunta que muestre interés por el otro.
Y es bueno salir del yo.
Es bueno no vivir en el yo.
El mundo no gira en torno a nadie. Somos un actor más. Nadie es el protagonista.
¡Tú tampoco!
Cuando sales de ahí, la presión baja. Todo cambia.
Bueno, voy con el compi.
—¿Qué tal vas?
Y me suelta…
¡Ojo, eh!
Aquí viene.
“De lunes”.
¿De lunes?
Miro, escucho, observo, pienso: “…”.
El domingo continuamos con el cierre de esto, que se hace largo.
PD: El domingo, solo para suscriptores.
PD2: Por cierto, hoy es miércoles. ¿Estás de lunes o…?
Seguimos…

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