VER PARA CREER

Hoy te cuento algo de enorme valor.

Valor para quien lo experimente.

Hay dos opciones:

Experimentarlo y obtener sus beneficios, o no hacerlo y quedarte solo con los beneficios que han experimentado los demás.

Beneficios que cuento a continuación…

¡Libertad total!

Ojo a esto…

“La neurociencia muestra que, al visualizar con intensidad, se activan las mismas áreas cerebrales que cuando vivimos la experiencia, entrenando la mente para empezar a construirla como real”.

¿Y por qué te cuento esto?

Porque hoy cierro el día agradecido.

En un mundo de locura, polaridades y egos, hoy hemos hecho un hueco y generado un espacio para crear.

Crear desde la parte más honesta del ser humano, desde dentro.

Solo ha bastado con buscar un espacio, sacar tres horas de la ajetreada agenda de cada uno. Y ha tocado viajar.

Sí, viajar.

¿Cómo?

A través de una visualización al futuro.

¿El objetivo?

Ir hasta allí, verlo y volver al presente para construirlo.

No me creas, te invito a que lo pruebes.

Y, hasta que lo hagas, te dejo con las sensaciones de los participantes:

“Me he dado cuenta de que todos los recursos los tengo yo”.

“La tranquilidad es el principio de todo”.

“Para mí ha sido una experiencia nueva y, a la vez, clarificadora.

Nueva porque, en mis intentos de entenderme mejor, siempre había viajado al pasado para reencontrarme con mi yo bebé, niña o adolescente, pero nunca antes lo había hecho hacia el futuro… y cuánto me alegro de haberlo hecho.

Clarificadora porque, además de sentirme identificada y confirmar muchas de las cosas que hoy yo misma he plasmado, he desbloqueado otras aristas que intuía sobre mí misma, pero de las que no había sido consciente hasta ahora.

Y ojo, no solo gracias a mi trabajo de hoy, sino también al de mis compañeros”.

“La enseñanza del grupo es brutal”.

“Mirar al futuro sin miedo, aprender a soñar con la realidad”.

“Introspección y mirar al futuro”.

Y, por último, dejo el comentario más poético. Las sensaciones de uno de los participantes:

“Pueden soplar vientos que levanten fuertes oleajes, pero, por mucho que la proa vire, la estrella polar seguirá marcando el norte. Aprende a manejar el sextante, conoce el cielo, ve siempre al norte. Ahí te espera tu vida”.

¡Ahí queda eso!

PD: Esto ha sido solo un principio.

PD2: Habrá otra forma de vivirlo.

PD3: Lo compartiré aquí. Y solo aquí.

Gracias.

Seguimos…

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