Hoy lo he vuelto a hacer. Justo antes de darle a “publicar”, he decidido cambiar la historia.
La “culpa” es esto que te cuento:
Horas antes, estoy con mi cría mayor. Buscamos una canción en YouTube.
Antes de buscar, aparecen en la parte inferior varias opciones.
Entre ellas, un cantante.
—Papá, ese se parece a ti.
Pienso: “No sé… ¿altura?, ¿forma de la barba?, ¿color del pelo…?”
¿En qué?
—Canta muy mal, como tú.
Me parto. No me lo esperaba.
No por lo mío, que ya lo sabía, sino porque ella supiera ver que un individuo que está de moda, sale en todos los sitios —radio, tele, marquesinas del bus—, cantar lo que es cantar…
No juzgo a quien gana 100 millones de euros cantando.
Ahora bien, hay cosas que han vendido mucho y en dos días nadie se acuerda.
Cuando algo trasciende, te lleva el cerebro y el cuerpo a otra dimensión.
A mí me sirve para volver a un lugar interno de calma cuando lo necesito.
Por eso hoy te dejo algo que utilizo como anclaje muy a menudo, por si te sirve…
Aquí: https://youtu.be/Os47nMrjw_Y?si=rwLmwuPT_colLflb
Seguimos…

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