Confianza

Hoy charlaba con un colega sobre cuánto duraba un proceso de desarrollo personal.

Si este ha sido largo, corto o normal.

La verdad es que no sé muy bien cómo medir eso.

Y podría decir una cifra, pero no creo que sea importante.

Prefiero calidad que cantidad, por eso decido contarte algo…

Recuerdo un día entre semana, no sé exactamente cuál.

Me cruzo con un colega.

Saludos…

Y me suelta una frase que sí recuerdo:

«Oye, me tienes que poner una tablita de ejercicios de esos que haces«.

También recuerdo mi frase:

«Te propongo trabajar a otro nivel, desde un sitio más profundo».

Abre los ojos, sorprendido, me apunta con el dedo y…

me coge el guante. Acepta.

Cerramos un encuentro.

15 de septiembre del 23, viernes.

Lo tengo grabado.

Tráfico en Madrid, día intenso en la capital, muchos coches a primera hora de la mañana, algo normal.

Pero quizá más de lo habitual.

Recuerdo algo de lluvia.

Tardamos en llegar.

El punto de encuentro…

Parque Juan Carlos I.

Si no lo conoces…

un paraíso de verde y naturaleza, con un lago que atraviesa el parque.

Todo ello adornado con todo tipo de opciones de actividades.

Para todos los deportes… canoas, running, fútbol, basket, patines… hasta tipos disfrazados luchando con sables.

¡Increíble!

Un lugar que sirve de inspiración.

Solo hay que caminar alejados del ruido de la sociedad y generar ideas.

Y eso hicimos. Más de tres horas.

Marcamos un objetivo, grande, muy grande.

Tan grande que sería imposible no verlo cada día.

Y con mucho peso, un peso vital.

Y caminamos y caminamos.

Charlando y preguntando.

Esas preguntas que abren posibilidades.

Esas preguntas que abren hacia dentro.

Hacia una profunda introspección.

Pero aún quedaba lo más duro, trabajar eso hasta alcanzarlo. 

Esta semana estoy contento. Muy contento.

Recogemos juntos ese fruto de todo ese trabajo realizado hasta día de hoy, 1.027 días después. 

Realmente, él lo recoge y yo le acompaño. Es su proceso.

Esta historia de hoy es mi pequeño homenaje hacia ese fiel compañero…

por su perseverancia, pico y pala, sin parar.

Por intentar impactar desde cualquier ángulo

con tal de avanzar.

Por mirar a sus demonios a la cara.

Por rebelarse contra sus creencias más limitantes.

Por no tirar la toalla.

Y por creer en esto con toda la fe del mundo.

Hoy está aquí, acariciando su propósito, dándole mimos. No es para menos.

Pero cuidado… esto no acaba aquí.

Ahora toca recoger todos los aprendizajes, tranquilamente, sin prisa. Disfrutando.

Para volver a mirar hacia adelante y seguir avanzando, cuidando y mimando eso que ha creado. 

Disfrutando, fluyendo y preparado para lo que esté por llegar.

Para finalizar le pregunto:

«¿Con qué frase definirías tu proceso?»

«Caminando conmigo por tierras pantanosas hacia algún lugar con una ilusión GIGANTE.»

«En este viaje no he estado solo, siempre muy bien acompañado.»

¿Y cómo lo defino yo?

«Para mí, la clave: la confianza entre ambos.»

“El nivel de confianza es equivalente al éxito del proceso.”

PD: No se trata de llegar rápido, ni de resolver nada. 

PD: Se trata de avanzar en tu camino y ver en quién te conviertes a lo largo del proceso.

PD: Cuando te enfocas en tu gran objetivo todas tus acciones te impulsarán hacia él. 

Seguimos…

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