Giro: Con la raíz herida no avanzas.

Hoy te hablo de una de las claves más importantes para la autoestima

y las relaciones familiares.

Pero antes te cuento algo

Ayer hablé un rato con una compañera.

Durante varios minutos, minutos de calidad, de esas conversaciones

que pueden alargarse lo que quieras.

Y, una vez más, salió algo que hoy os quiero mostrar.

Hablamos un poco de todo. De todo eso que nos interesa.

Y destaco una cosa por encima de todo:

Algo que hace que todos conectemos emocionalmente de una u otra forma

Se trata de la relación con los padres.

Ese vínculo que nos une de por vida y que,

en cualquier momento, puede quebrarse o desgastarse y,

en muchos casos, suponer una ruptura irreversible.

Cuando digo muchos casos, son muchos.

Y bueno, yo entiendo que hay casos muy dramáticos,

cosas verdaderamente duras.

También hay un alto porcentaje que no son tan graves y

otros tantos mucho más leves.

Pero yo no soy quien para juzgarlo. Ni lo tuyo ni lo de nadie.

Cada uno libra su propia batalla.

Pero una vez me dijeron algo que se me grabó a fuego.

No por las palabras, sino porque la vida te lo demuestra una y otra vez.

Ya sabes, no hay nada mejor en la vida que experimentar algo.

Si no he pasado por algo, prefiero callarme la boca y

guardarme mi opinión sobre lo que sea.

Y ahora no es fácil, porque estamos en la era de la titulitis

y los cursos de todo.

Ahora es raro quien no te enseña algo desde la teoría y la divulgación.

Mensajes como…

“Llevo estudiando seis años de psicología pediátrica y sé lo que le pasa a tu hijo cuando llora”.

Y eso es más que probable que te lo diga alguien que aún no ha sido padre,

que no ha pasado una noche sin dormir,

que no ha sufrido por el ingreso de su hijo,

que no ha tenido que regularle emocionalmente en una rabieta,

que no ha visto el miedo en sus ojos…

Vamos, que no sabe que, cuando un bebé va a ser tratado por un

especialista (que no deja de ser un extraño), es normal que llore y

busque con ansias el apego de seguridad de mamá y papá.

Y ahí paro: apego de seguridad de papá y mamá.

Trabajar eso desde bien pequeños es la base de todo.

Empieza a impactar en algo tan importante como la autoestima.

Seis años de estudio y más teoría, e ignora lo más básico, lo más primario.

La clave para entender cómo funciona el mundo es trabajarse a uno mismo.

Aprender desde la propia experiencia.

Por eso este domingo tienes una oportunidad de vivir, de experimentar en un espacio de autoconocimiento.

Aunque solo sea por curiosidad.

Curiosidad por ver cómo funcionas, cuáles son esos factores que te condicionan para actuar y por qué.

¡Poca curiosidad, eh!

Y no solo eso.

Ver cómo puedes ajustar tu mecanismo para vivir más ligero

y poder afinar más en tus objetivos

Esto solo con libros no vale. Hay que pasarlo al cuerpo.

Eso haremos el domingo; el aprendizaje te lo llevarás puesto

Te lo cuento con detalle en una historia, justo aquí:

SASTRERÍA INTERIOR

12:30 · Torrejón de Ardoz

YogaOne. Calle de la Cruz, 48

PD: La frase que me marcó:

«Si el vínculo no está sanado con vuestros padres, nunca podréis ser la mejor versión con vuestros hijos».

«No hace falta que os veáis todos los días ni que os vayáis de cañas todos los domingos,

pero sanadlo».

PD2: Sanar el vínculo, ese que busca el bebé cuando llora. Y que los adultos muchas veces no le damos el valor que tiene.

PD3: Si estás interesado en la sesión del domingo, escríbeme aquí:

diegoalel2325@gmail.com

Seguimos…

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